Después del atraso que presentaron los libros de amazon en llegar en la temporada navideña, en enero llegaron con una rapidez pocas veces vista anteriormente. Eso provocó que dos cargamentos de libros se juntaran con menos de dos semanas de diferencia uno del otro. Y el resultado es una serie de novedades para jugar Dungeons notoria (y libros de Mate, por cierto).
El “Adventurer's Vault” tiene, literalmente, toneladas de equipo nuevo y armas mágicas. Más de lo que puedes usar en juego y más de lo que puedes retener en la memoria, pero definitivamente te dá una profundidad y variabilidad en el juego que, a menos de un año de haber salido la cuarta edición, es notable.
En esta edición la “Dungeon Master's Screen” es increíblemente útil. Aparte de que las ilustraciones son de una calidad sobresaliente, y de la información para el Dungeon Master es realmente útil (he visto algunas que no sirven para nada), no es de cartón, sino como si fueran cuatro pastas de un libro, haciendola sumamente resistente. No he llegado a zapear con ella a mis jugadores, pero igual y no es mala idea.
A diferencia del Campaign Setting, el “Forgotten Realms Player's Guide” si tiene utilidad. Contiene dos razas nuevas (Drow y Genasi), una clase y dos agregados a las clases anteriores. La sección sobre las regiones en los realms está interesante, pero más como fuente de ideas para campañas independientes que para correr en el mundo para el que fueron hechos. Con los cambios que le hicieron, para mi, Forgotten Realms está acabado.
La única palabra que tengo para describir el suplemento de guerreros, “Martial Power” es obsceno. Los libros centrales estaban diseñados para el jugador inicial y novato, lo cual, un poco a mi pesar, tengo que aceptar está bien. Sin embargo, es mejor aún que para las expansiones, hayan decidido dedicarlas a jugadores más experimentados. Es prácticamente un libro de poderes y feats, pero agrega opciones (como el animal companion) que vale la pena explorar y probar.
Por último, el Draconomicon era un libro que verdaderamente temía, en primer lugar, porque en esta edición decidieron partirlo y dejar éste volumen únicamente para dragones cromáticos. El resultado realmente me agradó. Agrega tres dragones nuevos (vistos ya en ediciones anteriores), pero los mezcla en una cantidad increíble de opciones que hacen que valga la pena volver a jugar con dragones. Agrega mucha profundidad, sin caer en extemos como detallar la comida que prefiere cada dragon. Además trae micro aventuras, para jugar cuando no se tiene nada que hacer (¿eso existe?)
lunes, 26 de enero de 2009
On Liberty – John Stuart Mill
Desde muchos puntos de vista, podemos decir que éste libro es la base de mi código ético. La preeminencia del individuo sobre la sociedad. El hecho de que todo individuo debe elegir su rumbo de vida y darle forma a sus opiniones, mientras es el último responsible real de las consecuencias de sus actos (y opiniones) es la parte central del libro de Mill, y de paso, de mi incipiente sistema ético.
Es sorprendente la liberalidad de Mill para su tiempo, pero, igualmente, no nos permite olvidar que es un hombre de su época, increíblemente liberal quizá, pero no por eso menos decimonónico. En lucha contra los principios franceses de libertad intelectual y moral ilimitada del siglo XVIII, Mill se da cuenta de que se necesitan bases fuertes para poder darle sustento a la liberalidad, y construir algo realmente importante con ella. El problema es que las bases que elige Mill para sustentar su teoría son, para éste momento, ligeramente arcaicas, sobre todo en cuestiones religiosas y de la ingerencia definitiva que puede tener el estado sobre los individuos. Sorprendentemente, Mill se detiene en la aplicación de sus propios principios, y admite situaciones que en este momento serían decididamente antiliberales, como la prohibición de la venta de alcohol.
En resumen, On Liberty es un libro maravilloso. Sus primeros tres capítulos muestran la teoría de un liberalismo político y social de una forma fácil de entender, pero que no por eso sacrifica profundidad. Un libro que vale la pena leer y discutir, una y otra ves.
Es sorprendente la liberalidad de Mill para su tiempo, pero, igualmente, no nos permite olvidar que es un hombre de su época, increíblemente liberal quizá, pero no por eso menos decimonónico. En lucha contra los principios franceses de libertad intelectual y moral ilimitada del siglo XVIII, Mill se da cuenta de que se necesitan bases fuertes para poder darle sustento a la liberalidad, y construir algo realmente importante con ella. El problema es que las bases que elige Mill para sustentar su teoría son, para éste momento, ligeramente arcaicas, sobre todo en cuestiones religiosas y de la ingerencia definitiva que puede tener el estado sobre los individuos. Sorprendentemente, Mill se detiene en la aplicación de sus propios principios, y admite situaciones que en este momento serían decididamente antiliberales, como la prohibición de la venta de alcohol.
En resumen, On Liberty es un libro maravilloso. Sus primeros tres capítulos muestran la teoría de un liberalismo político y social de una forma fácil de entender, pero que no por eso sacrifica profundidad. Un libro que vale la pena leer y discutir, una y otra ves.
The New Yorker Ene 5, 2009 – Música, periódicos y ayuda humanitaria.
No conozco la música de Will Oldham. Por lo tanto, no puedo escribir una nota real de su perfil publicado. En éste caso es más una petición de ayuda que una reseña. Si alguien lo conoce, sería bueno saber si realmente vale la pena, o si únicamente es un músico innovador, pero intrascendente. No sucede lo mismo con Oliver Messiaen y Elliot Carter, de quienes se está celebrando su centenario. A Messiaen y su maravillosa Sinfonía Turingalila los conocí hace dos años. A Carter tiene un poco más de tiempo, aunque lo he escuchado con menos cuidado. Sé que ambos valen la pena (realmente), aunque su música no es fácil, y que, musicalmente hablando, vale la pena explorar más ese campo.
Inicialmente creí que la historia de la creación del Village Voice, periódico local para Greenwich Village, era de esos artículos destinados a quedar inconclusos, hasta que descubrí que Norman Mailer había sido de los fundadores. ¿Qué necesita un periódico o revista para ser exitoso? Desde hace tiempo tengo la tentación de crear una revista. No tengo el material, los fondos, el conocimiento o ni siquiera el tiempo para hacerlo. Pero saber que en algún momento, se creó un periódico local semanal que tuvo mayores ventas en puesto que New Yorker motiva a replantear el proyecto. Obviamente, no es lo mismo hacer leer a la gente en Greenwich Village que en la ciudad de México, pero creo que, a menos en forma de proyecto, vale la pena mantenerlo, y pensar que, en algún momento, podre crear una revista, evidentemente, con ayuda.
Y pasando a la crudeza de la realidad, llega un artículo sobre la ayuda humanitaria en Chad, el país que recibe a la gran mayoría de los desplazados por el conflicto en Darfur. El problema es que Chad también tiene una guerra interna constante. Que no se ve como se pueda terminar, al menos no pronto. Y que muchas veces esa lucha toma como objetivos a los campamentos de refugiados y los contingentes de ayuda humanitaria que llegan a trabajar. Y entonces la pregunta es si vale realmente la pena prestar esta ayuda. No quiero decir que esté mal hacerlo. La gente de esos países sufre, y si hubiera una forma de ayudarlos realmente, desde mi punto de vista, sería loable. Más bien la pregutna es que tanto ayuda en realidad el modelo actual de asistencia. En otro dato, tomado de Harper's, es prácticamente la misma cantidad de comida la que entra en forma de ayuda a Sudán que la que éste país exporta a sus vecinos. Y ese dinero, en su mayoría, queda en manos de las facciones que están realizando el genocidio. Así que se puede decir que la ayuda occidental, aparte de hacer más larga y dolorosa la muerte de los desplazados, está financiando a la gente que provoca el conflicto. El problema real es que, por otro lado, tampoco podemos quedarnos cruzados de brazos mientras aniquilan poblaciones enteras (en general, por petróleo o diamantes, también de consumo en occidente). Es un problema para el que no tengo respuesta, ni siquiera una idea inicial.
Inicialmente creí que la historia de la creación del Village Voice, periódico local para Greenwich Village, era de esos artículos destinados a quedar inconclusos, hasta que descubrí que Norman Mailer había sido de los fundadores. ¿Qué necesita un periódico o revista para ser exitoso? Desde hace tiempo tengo la tentación de crear una revista. No tengo el material, los fondos, el conocimiento o ni siquiera el tiempo para hacerlo. Pero saber que en algún momento, se creó un periódico local semanal que tuvo mayores ventas en puesto que New Yorker motiva a replantear el proyecto. Obviamente, no es lo mismo hacer leer a la gente en Greenwich Village que en la ciudad de México, pero creo que, a menos en forma de proyecto, vale la pena mantenerlo, y pensar que, en algún momento, podre crear una revista, evidentemente, con ayuda.
Y pasando a la crudeza de la realidad, llega un artículo sobre la ayuda humanitaria en Chad, el país que recibe a la gran mayoría de los desplazados por el conflicto en Darfur. El problema es que Chad también tiene una guerra interna constante. Que no se ve como se pueda terminar, al menos no pronto. Y que muchas veces esa lucha toma como objetivos a los campamentos de refugiados y los contingentes de ayuda humanitaria que llegan a trabajar. Y entonces la pregunta es si vale realmente la pena prestar esta ayuda. No quiero decir que esté mal hacerlo. La gente de esos países sufre, y si hubiera una forma de ayudarlos realmente, desde mi punto de vista, sería loable. Más bien la pregutna es que tanto ayuda en realidad el modelo actual de asistencia. En otro dato, tomado de Harper's, es prácticamente la misma cantidad de comida la que entra en forma de ayuda a Sudán que la que éste país exporta a sus vecinos. Y ese dinero, en su mayoría, queda en manos de las facciones que están realizando el genocidio. Así que se puede decir que la ayuda occidental, aparte de hacer más larga y dolorosa la muerte de los desplazados, está financiando a la gente que provoca el conflicto. El problema real es que, por otro lado, tampoco podemos quedarnos cruzados de brazos mientras aniquilan poblaciones enteras (en general, por petróleo o diamantes, también de consumo en occidente). Es un problema para el que no tengo respuesta, ni siquiera una idea inicial.
The New Yorker Dic 22 & 29, 2008 - Winter fiction issue
Lo primero que me llamó la atención de éste número fue la portada. Una ilustración estilo Piet Mondrian, en colores rojo, blanco y verde, en un número de navidad, a mi parecer, solo puede representar algo: un arbol de navidad. Independientemente del chiste ñoño (que, a mi parecer es muy bueno), ésto habla muy bien de la calidad de la revista. No se detiene ante la probable ignorancia de un probable lector. Leerla implica un esfuerzo, pero, un esfuerzo que ciertamente tiene sus frutos y que provoca, en última instancia, una satisfacción especial.
En particular éste número doble fue dedicado a relatos de ficción. Curiosamente, los cuentos y narraciones presentados en New Yorker (Harper's presenta el mismo caso) tienen, entre otras cosas, algo en común: Son historias donde la felicidad es un componente opcional, y en muchos casos inexistente, dentro de una vida dura e insensible. No por eso (o quizá exactamente por eso) en general son muy buenos.
Una pareja rota, que se engaña mutuamente con otra pareja de amigos. Ella, una mujer desesperada, agobiada por los problemas con los que se ve obligada a cargar sola. Acosada por un amante al que quiere dejar. Él, un hombre desempleado, con un desorden psicológico depresivo, que gasta trescientos dólares en un ramo de flores para expresar algo que no siente todo el tiempo. Que considera que su mujer es el amor de su vida, pero que al mismo tiempo, cree que ya no pertenece a esta vida, que lo ha rebasado, y que debe aislarse. (Another Manhattan – Donald Antrim).
La muerte de un hombre con una enfermedad terminal en los 50s, rodeado por su mujer (maestra, que tiene que trabajar), su madre, que trama una relación entre su hijo y una masajista, y una adolescente que lo cuida los dias que trabaja su esposa, y que finalmente, y de forma parcialmente involuntaria, lo asiste en su toma de decisiones, cuando decide quedarse con su esposa y sacar a su madre de su vida. Llama fuertemente la atención la forma del cuento, como si fuera una memoria de alguien que recuerda, en un futuro lejano, lo sucedido en su infancia (Some Women – Alice Munro)
Si bien las relaciones de pareja son material inagotable para explorar las debilidades humanas, la relación discipulo-maestro también dan mucho de que hablar. Un poeta de una generación promisoria en un país latinoamericano (Chile) va al reencuentro con un maestro (muerto), quien los impulsó en el principio de sus carreras. Quien los hizo ser lo poco que pudieron llegar a ser. Y en quien finalmente refleja cómo el mismo está acabado, cómo su grupo en realidad nunca pudo hacer nada, y cómo lo único que le queda para poder vivir es hacerlo en el pasado, cuando pudo haber sido alguien. (Meeting with Enrique Lihn – Roberto Bolaño). Tengo que leer a Bolaño, pronto.
Más allá de la ficción, tenemos un artículo sobre el boom de “novelas” escritas por mensajes de celular en Japón, y que son ahora un fenómeno en la isla. Mas allá de lo que nos muestra sobre el nivel de incultura en un país altamente industrializado (en su mayoría los lectores de este tipo de relatos no han leido la “Historia de Genji”), provoca una reflexión sobre la naturaleza de la cultura. No es un fenómeno de masas, y no tiene porque serlo ni competir con el. Evidentemente los resultados no tendrán el valor de una novela de Bolaño, por ejemplo, pero cumplen una función que, en su caso, las novelas de Bolaño tampoco pueden cumplir. Satisfacer la imaginación y las fantasías de lectores (principalmente adolescentes) que no tienen los recursos ni la intención de hacer el esfuerzo que requiere leer una narración compleja. Y que, a decir verdad, no tienen que hacerlo.
Finalmente, la publicación de los diarios de Susan Sontag refleja mas de esta compleja y enigmática mujer, a la que siempre valdrá la pena leer, pero que, en cuanto a su vida privada, sus decisiones no son las más ortodoxas ni tampoco puedo decir que las comparta. Queda como resultado el hecho de que prefiero leer las obras que escribió para publicarse, y su vida privada, dejarla como tal.
En particular éste número doble fue dedicado a relatos de ficción. Curiosamente, los cuentos y narraciones presentados en New Yorker (Harper's presenta el mismo caso) tienen, entre otras cosas, algo en común: Son historias donde la felicidad es un componente opcional, y en muchos casos inexistente, dentro de una vida dura e insensible. No por eso (o quizá exactamente por eso) en general son muy buenos.
Una pareja rota, que se engaña mutuamente con otra pareja de amigos. Ella, una mujer desesperada, agobiada por los problemas con los que se ve obligada a cargar sola. Acosada por un amante al que quiere dejar. Él, un hombre desempleado, con un desorden psicológico depresivo, que gasta trescientos dólares en un ramo de flores para expresar algo que no siente todo el tiempo. Que considera que su mujer es el amor de su vida, pero que al mismo tiempo, cree que ya no pertenece a esta vida, que lo ha rebasado, y que debe aislarse. (Another Manhattan – Donald Antrim).
La muerte de un hombre con una enfermedad terminal en los 50s, rodeado por su mujer (maestra, que tiene que trabajar), su madre, que trama una relación entre su hijo y una masajista, y una adolescente que lo cuida los dias que trabaja su esposa, y que finalmente, y de forma parcialmente involuntaria, lo asiste en su toma de decisiones, cuando decide quedarse con su esposa y sacar a su madre de su vida. Llama fuertemente la atención la forma del cuento, como si fuera una memoria de alguien que recuerda, en un futuro lejano, lo sucedido en su infancia (Some Women – Alice Munro)
Si bien las relaciones de pareja son material inagotable para explorar las debilidades humanas, la relación discipulo-maestro también dan mucho de que hablar. Un poeta de una generación promisoria en un país latinoamericano (Chile) va al reencuentro con un maestro (muerto), quien los impulsó en el principio de sus carreras. Quien los hizo ser lo poco que pudieron llegar a ser. Y en quien finalmente refleja cómo el mismo está acabado, cómo su grupo en realidad nunca pudo hacer nada, y cómo lo único que le queda para poder vivir es hacerlo en el pasado, cuando pudo haber sido alguien. (Meeting with Enrique Lihn – Roberto Bolaño). Tengo que leer a Bolaño, pronto.
Más allá de la ficción, tenemos un artículo sobre el boom de “novelas” escritas por mensajes de celular en Japón, y que son ahora un fenómeno en la isla. Mas allá de lo que nos muestra sobre el nivel de incultura en un país altamente industrializado (en su mayoría los lectores de este tipo de relatos no han leido la “Historia de Genji”), provoca una reflexión sobre la naturaleza de la cultura. No es un fenómeno de masas, y no tiene porque serlo ni competir con el. Evidentemente los resultados no tendrán el valor de una novela de Bolaño, por ejemplo, pero cumplen una función que, en su caso, las novelas de Bolaño tampoco pueden cumplir. Satisfacer la imaginación y las fantasías de lectores (principalmente adolescentes) que no tienen los recursos ni la intención de hacer el esfuerzo que requiere leer una narración compleja. Y que, a decir verdad, no tienen que hacerlo.
Finalmente, la publicación de los diarios de Susan Sontag refleja mas de esta compleja y enigmática mujer, a la que siempre valdrá la pena leer, pero que, en cuanto a su vida privada, sus decisiones no son las más ortodoxas ni tampoco puedo decir que las comparta. Queda como resultado el hecho de que prefiero leer las obras que escribió para publicarse, y su vida privada, dejarla como tal.
domingo, 11 de enero de 2009
La tempestad # 63 Nov-Dic 2008
Estoy indignado conmigo mismo. No vi ninguna de las consideradas como las mejores peliculas del año según la revista. Para los que las hayan visto, o les interese verlas, ésta es la lista, con su correspondiente link a IMDB.
Béla Tarr – El hombre de Londres
Cristian Mungiu – 4 meses, 3 semanas y 2 días.
Lisandro Alonso – Los Muertos
José Luis Guerín – En la ciudad de Sylvia
Joel y Ethan Coen – Sin lugar para los débiles
Bahman Ghobadi – Media luna
Jaime Rosales – La soledad
Julian Schnabel – El llanto de la mariposa
P.T. Anderson – Petróleo Sangriento
Wes Anderson – Viaje a Darjeeling
Béla Tarr – El hombre de Londres
Cristian Mungiu – 4 meses, 3 semanas y 2 días.
Lisandro Alonso – Los Muertos
José Luis Guerín – En la ciudad de Sylvia
Joel y Ethan Coen – Sin lugar para los débiles
Bahman Ghobadi – Media luna
Jaime Rosales – La soledad
Julian Schnabel – El llanto de la mariposa
P.T. Anderson – Petróleo Sangriento
Wes Anderson – Viaje a Darjeeling
Letras Libres – Dic 08 “El colapso anunciado”
Mi primera pregunta sería, ¿anunciado por quién? No recuerdo un solo artículo en su revista que hayan hablado de la burbuja hipotecaria o el inminente colapso de la economía de nuestro vecino norteño. No en toda la historia de la revista. Letras libres es una revista que cada ves me decepciona más. Autocomplaciente en exceso con la ignorancia de la clase “intelectual” mexicana, como se refleja en su tratamiento de la crisis económica. (Si no conocen el tema, ¿por que hablar de él? Como si no hubiera más temas que tratar), así como de sus propios vicios y carencias. Durante todo un año publicaron fragmentos de los diarios de Salvador Elizondo, queriendolo mostrar simpático (eso creo) terminaron mostrándolo soberbio, intelectualmente prepotente y en última instancia, ignorante. Provocaron desprecio de un escritor al que antes, minimamente respetaba.
Más allá de los artículos deplorables y los francamente mediocres, como el de la situación de la UdG o la semblanza de Alejandro Rossi sobre “El laberinto de la Soledad”, encontramos algunas cosas buenas. Un artículo de Christopher Dominguez Michael sobre Georg Brandes, como descubridor de Nietzsche, y promotor de su cultura y las múltiples contradicciones que cargaba con ello el crítico literario, y otro sobre la situacción política de Managua de Gilles Bataillon. 8 páginas. De una revista de 112. Si dejaran las críticas literarias (que no son malas), algunas de las de arte (éstas van de lo constructivo a lo imposible de leer) y algunos de sus artículos cortos, tendríamos una buena revista de 50 pags. El resto, es pura paja.
He leído la revista en sus 10 años con sus múltiples altibajos. Creo que están en su punto ínfimo en este momento. Por continuidad, la leeré un año mas, y haré otra evaluación. Si no ha mejorado sustancialmente, tendré que dejar de leerla, aún cuando eso signifique perder gran parte de las publicaciones nacionales que leo.
Más allá de los artículos deplorables y los francamente mediocres, como el de la situación de la UdG o la semblanza de Alejandro Rossi sobre “El laberinto de la Soledad”, encontramos algunas cosas buenas. Un artículo de Christopher Dominguez Michael sobre Georg Brandes, como descubridor de Nietzsche, y promotor de su cultura y las múltiples contradicciones que cargaba con ello el crítico literario, y otro sobre la situacción política de Managua de Gilles Bataillon. 8 páginas. De una revista de 112. Si dejaran las críticas literarias (que no son malas), algunas de las de arte (éstas van de lo constructivo a lo imposible de leer) y algunos de sus artículos cortos, tendríamos una buena revista de 50 pags. El resto, es pura paja.
He leído la revista en sus 10 años con sus múltiples altibajos. Creo que están en su punto ínfimo en este momento. Por continuidad, la leeré un año mas, y haré otra evaluación. Si no ha mejorado sustancialmente, tendré que dejar de leerla, aún cuando eso signifique perder gran parte de las publicaciones nacionales que leo.
Harper's Diciembre 2008 – Washington, Johannesburg, Pyongyang.
Difícilmente podríamos encontrar tres puntos más disímiles politica y socialmente hablando. Y al mismo tiempo, son tres focos de crisis internacional en estos momentos.
El artículo de Sudáfrica es una carta a Mandela en la que muestran toda la brutalidad de la vida en Africa hoy. Sí, es cierto, Zimbabwe, Sudán o Somalia están mucho peor. Pero en teoría Sudáfrica es uno de los países democráticos de África, y no por eso deja de ser una sucursalita del infierno. Las imágenes que acompañan al artículo muestran un nivel de pobreza y marginación inmenso Y, aunque para un latinoamericano ese tipo de fotografías son hasta cierto punto cotidianas (parafraseando a Mariana después de verlas), la descripción del nivel de violencia que se vive en las calles hace que el nuestro se sienta seguro. Y obviamente, quienes vivimos en la ciudad de México no estamos en un mundo seguro, pero estamos lejos de que, en una detención por conducir en estado de ebriedad (el equivalente a nuestro alcoholimetro), te lleve a una violación multitudinaria segura en el centro de detención, con la (también segura), transmisión de alguna enfermedad infecciosa. No se si África tenga solución, pero es bueno tener presente que nuestra situación puede ser peor, y cuidarnos de no caer ahí.
El caso de Washington es quizá más sorprendente. Es una propuesta (real y seria) de llevar ante la justicia a los responsables de la administración Bush de promover la tortura en los centros de detención durante la “guerra contra el terror”. Siendo George W. Bush en última instancia el comandante en jefe la responsabilidad caería sobre de él y sus más cercanos colaboradores (el vicepresidente Cheney y el entonces secretario de la defensa Rumsfeld). Personalmente, veo realmente difícil que se concretara algo así. Los tribunales internacioneles no tienen la fuerza para llevar a un ex presidente de E.U. a la corte, los tribunales locales son controlados en su mayoría por Republicanos, el nuevo presidente Obama podría ser acusado de oportunismo político y el Congreso (la única posibilidad mínimamente factible) tiene demasiados problemas ya como para buscarse otros. Pero, por otro lado, restauraría el nivel de confianza internacional hacia Estados Unidos, y eso le hace mucha falta, tanto a ellos como al resto del mundo.
Corea del Norte es una reliquia de la guerra fría, literalmente. Y sobrevive manteniendo en la ignorancia tanto a su gente como a los mismos visitantes extranjeros que logran viajar a Pyongyang. Porque si bien sabemos que los tours programados y las entrevistas pre-estudiadas con respuestas también programadas no son el reflejo de la realidad del país, en realidad tampoco sabemos cómo es en realidad la vida dentro del país. Y actos como invitar a la Filarmónica de NY a un concierto acartonado y sin el impacto que publicitaron tenía solo perpetúa su sitación. La de un país que no tiene razón de existir tal cual es.
A manera de coda, y dadas las revisiones literarias, tengo que leer a Bolaño (2666) y a Edith Wharton.
El artículo de Sudáfrica es una carta a Mandela en la que muestran toda la brutalidad de la vida en Africa hoy. Sí, es cierto, Zimbabwe, Sudán o Somalia están mucho peor. Pero en teoría Sudáfrica es uno de los países democráticos de África, y no por eso deja de ser una sucursalita del infierno. Las imágenes que acompañan al artículo muestran un nivel de pobreza y marginación inmenso Y, aunque para un latinoamericano ese tipo de fotografías son hasta cierto punto cotidianas (parafraseando a Mariana después de verlas), la descripción del nivel de violencia que se vive en las calles hace que el nuestro se sienta seguro. Y obviamente, quienes vivimos en la ciudad de México no estamos en un mundo seguro, pero estamos lejos de que, en una detención por conducir en estado de ebriedad (el equivalente a nuestro alcoholimetro), te lleve a una violación multitudinaria segura en el centro de detención, con la (también segura), transmisión de alguna enfermedad infecciosa. No se si África tenga solución, pero es bueno tener presente que nuestra situación puede ser peor, y cuidarnos de no caer ahí.
El caso de Washington es quizá más sorprendente. Es una propuesta (real y seria) de llevar ante la justicia a los responsables de la administración Bush de promover la tortura en los centros de detención durante la “guerra contra el terror”. Siendo George W. Bush en última instancia el comandante en jefe la responsabilidad caería sobre de él y sus más cercanos colaboradores (el vicepresidente Cheney y el entonces secretario de la defensa Rumsfeld). Personalmente, veo realmente difícil que se concretara algo así. Los tribunales internacioneles no tienen la fuerza para llevar a un ex presidente de E.U. a la corte, los tribunales locales son controlados en su mayoría por Republicanos, el nuevo presidente Obama podría ser acusado de oportunismo político y el Congreso (la única posibilidad mínimamente factible) tiene demasiados problemas ya como para buscarse otros. Pero, por otro lado, restauraría el nivel de confianza internacional hacia Estados Unidos, y eso le hace mucha falta, tanto a ellos como al resto del mundo.
Corea del Norte es una reliquia de la guerra fría, literalmente. Y sobrevive manteniendo en la ignorancia tanto a su gente como a los mismos visitantes extranjeros que logran viajar a Pyongyang. Porque si bien sabemos que los tours programados y las entrevistas pre-estudiadas con respuestas también programadas no son el reflejo de la realidad del país, en realidad tampoco sabemos cómo es en realidad la vida dentro del país. Y actos como invitar a la Filarmónica de NY a un concierto acartonado y sin el impacto que publicitaron tenía solo perpetúa su sitación. La de un país que no tiene razón de existir tal cual es.
A manera de coda, y dadas las revisiones literarias, tengo que leer a Bolaño (2666) y a Edith Wharton.
The New Yorker Dic 15, 2008 - Profesiones, Georgia.
Definitivamente, la temporada navideña puede arruinar cualquier intento de mantener un blog escrito de forma constante durante éste tiempo. Si de por si es difícil encontrar tiempo para leer estos días, redactar la nota y publicarla se convierte en una tarea casi imposible. Y si a eso agregamos que nuestro flamante servicio de correos toma vacaciones, entonces tenemos tanto un atraso en la publicación del blog como una pila de revistas pendientes de leer que crece rápidamente.
Un artículo sobre la imposiblidad de saber si un maestro será bueno o no antes de que empiece el curso y de la dificultad de medir su desempeño real me hizo recordar cuando di clases en la prepa. No se si fui un buen maestro. Y de hecho, no sabría siquiera como evaluarlo. Quiero suponer que sí les caía bien a mis alumnos (ellos lo decían, de algunos tengo mis dudas). Pero no creo que el éxito social sea una buena medición sobre tu calidad magisterial. Por otro lado, creo que los hice leer (cuando di Literatura) y por lo menos un par (en clase de Ética) me agradecieron mi punto de vista sobre la responsabilidad personal sobre las presiones o estigmas sociales. Pero por otro lado creo que realmente leyeron, y no solo recitaron palabras, los que ya leían o eventualmente iban a leer. Y que agradecieron el énfasis en la responsabilidad los que ya eran responsables de sus actos. Es cierto, es probable que ayudara a refinar algunos de sus gustos literarios y que entendieran mejor sus lecturas, o que, por el otro lado, les diera un sustento teórico a sus ideas germinales que las volviera más resistentes. Pero es algo que nunca voy a saber. Y en caso afirmativo, ¿eso me convierte en un buen maestro? No lo se. Creo que, si contamos a los alumnos que aprendieron algo como éxitos tuve un porcentaje de efectividad medianamente bajo. Y aunque entiendo que es en gran parte mi responsabilidad, que tanto la comparta con nuestro genial sistema educativo, es algo que no voy a intentar discernir ahora.
Por otro lado, hablando de responsabilidades, tenemos el problema de Georgia y Rusia. O más bien de Ossetia del sur. La semana de guerra que a todos nos tocó presenciar en el inicio de los juegos olímpicos de forma impotente fue una provocación a la OTAN y a Occidente en general. Putin y los rusos midieron las fuerzas y la capacidad real de reacción de sus posibles rivales. Pero al mismo tiempo, Saakashvili y el gobierno Georgiano son también responsables de la provocación. Responsables de buscar los límites del apoyo real que tienen de la OTAN. Al final, la situación para la gente viviendo en Ossetia del sur no es muy diferente que antes de la guerra; con un gobierno sumamente corrupto. ¿Entonces quien perdió la guerra? Putin perdió credibilidad y confianza en los países occidentales, sobre todo en la UE, pero no es algo que le importe mucho y, a decir verdad, ya no le quedaba demasiada. Georgia perdió la seguridad que tenía en un apoyo de la OTAN ante una invasión. La invasión ya se dió y no hubo respuesta militar. ¿Es eso malo? No lo creo, las dos guerras munidales empezaron con seguridades de ese tipo que saltaron muy rápido (la primera) o muy lento (la segunda, permitiendo una expansión temprana de la alemania Nazi). Perderla hará que su gobierno sea mas cauteloso antes de volver a amenazar los intereses rusos, dificultando una confrontación a gran escala. Pero la imágen de fuerza perdido por Occidente es lo realmente preocupante. De cierta forma regresamos al periodo de la guerra fria en un ámbito internacional mucho más complejo que en los sesenta, y por lo tanto mucho menos predecible. ¿Todos recordamos que China también está ahi, y que nadie sabe que es lo que va a hacer, cierto?. Ahora, la incertidumbre está de nuestro lado de la cancha.
Un artículo sobre la imposiblidad de saber si un maestro será bueno o no antes de que empiece el curso y de la dificultad de medir su desempeño real me hizo recordar cuando di clases en la prepa. No se si fui un buen maestro. Y de hecho, no sabría siquiera como evaluarlo. Quiero suponer que sí les caía bien a mis alumnos (ellos lo decían, de algunos tengo mis dudas). Pero no creo que el éxito social sea una buena medición sobre tu calidad magisterial. Por otro lado, creo que los hice leer (cuando di Literatura) y por lo menos un par (en clase de Ética) me agradecieron mi punto de vista sobre la responsabilidad personal sobre las presiones o estigmas sociales. Pero por otro lado creo que realmente leyeron, y no solo recitaron palabras, los que ya leían o eventualmente iban a leer. Y que agradecieron el énfasis en la responsabilidad los que ya eran responsables de sus actos. Es cierto, es probable que ayudara a refinar algunos de sus gustos literarios y que entendieran mejor sus lecturas, o que, por el otro lado, les diera un sustento teórico a sus ideas germinales que las volviera más resistentes. Pero es algo que nunca voy a saber. Y en caso afirmativo, ¿eso me convierte en un buen maestro? No lo se. Creo que, si contamos a los alumnos que aprendieron algo como éxitos tuve un porcentaje de efectividad medianamente bajo. Y aunque entiendo que es en gran parte mi responsabilidad, que tanto la comparta con nuestro genial sistema educativo, es algo que no voy a intentar discernir ahora.
Por otro lado, hablando de responsabilidades, tenemos el problema de Georgia y Rusia. O más bien de Ossetia del sur. La semana de guerra que a todos nos tocó presenciar en el inicio de los juegos olímpicos de forma impotente fue una provocación a la OTAN y a Occidente en general. Putin y los rusos midieron las fuerzas y la capacidad real de reacción de sus posibles rivales. Pero al mismo tiempo, Saakashvili y el gobierno Georgiano son también responsables de la provocación. Responsables de buscar los límites del apoyo real que tienen de la OTAN. Al final, la situación para la gente viviendo en Ossetia del sur no es muy diferente que antes de la guerra; con un gobierno sumamente corrupto. ¿Entonces quien perdió la guerra? Putin perdió credibilidad y confianza en los países occidentales, sobre todo en la UE, pero no es algo que le importe mucho y, a decir verdad, ya no le quedaba demasiada. Georgia perdió la seguridad que tenía en un apoyo de la OTAN ante una invasión. La invasión ya se dió y no hubo respuesta militar. ¿Es eso malo? No lo creo, las dos guerras munidales empezaron con seguridades de ese tipo que saltaron muy rápido (la primera) o muy lento (la segunda, permitiendo una expansión temprana de la alemania Nazi). Perderla hará que su gobierno sea mas cauteloso antes de volver a amenazar los intereses rusos, dificultando una confrontación a gran escala. Pero la imágen de fuerza perdido por Occidente es lo realmente preocupante. De cierta forma regresamos al periodo de la guerra fria en un ámbito internacional mucho más complejo que en los sesenta, y por lo tanto mucho menos predecible. ¿Todos recordamos que China también está ahi, y que nadie sabe que es lo que va a hacer, cierto?. Ahora, la incertidumbre está de nuestro lado de la cancha.
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