domingo, 11 de enero de 2009

Harper's Diciembre 2008 – Washington, Johannesburg, Pyongyang.

Difícilmente podríamos encontrar tres puntos más disímiles politica y socialmente hablando. Y al mismo tiempo, son tres focos de crisis internacional en estos momentos.

El artículo de Sudáfrica es una carta a Mandela en la que muestran toda la brutalidad de la vida en Africa hoy. Sí, es cierto, Zimbabwe, Sudán o Somalia están mucho peor. Pero en teoría Sudáfrica es uno de los países democráticos de África, y no por eso deja de ser una sucursalita del infierno. Las imágenes que acompañan al artículo muestran un nivel de pobreza y marginación inmenso Y, aunque para un latinoamericano ese tipo de fotografías son hasta cierto punto cotidianas (parafraseando a Mariana después de verlas), la descripción del nivel de violencia que se vive en las calles hace que el nuestro se sienta seguro. Y obviamente, quienes vivimos en la ciudad de México no estamos en un mundo seguro, pero estamos lejos de que, en una detención por conducir en estado de ebriedad (el equivalente a nuestro alcoholimetro), te lleve a una violación multitudinaria segura en el centro de detención, con la (también segura), transmisión de alguna enfermedad infecciosa. No se si África tenga solución, pero es bueno tener presente que nuestra situación puede ser peor, y cuidarnos de no caer ahí.

El caso de Washington es quizá más sorprendente. Es una propuesta (real y seria) de llevar ante la justicia a los responsables de la administración Bush de promover la tortura en los centros de detención durante la “guerra contra el terror”. Siendo George W. Bush en última instancia el comandante en jefe la responsabilidad caería sobre de él y sus más cercanos colaboradores (el vicepresidente Cheney y el entonces secretario de la defensa Rumsfeld). Personalmente, veo realmente difícil que se concretara algo así. Los tribunales internacioneles no tienen la fuerza para llevar a un ex presidente de E.U. a la corte, los tribunales locales son controlados en su mayoría por Republicanos, el nuevo presidente Obama podría ser acusado de oportunismo político y el Congreso (la única posibilidad mínimamente factible) tiene demasiados problemas ya como para buscarse otros. Pero, por otro lado, restauraría el nivel de confianza internacional hacia Estados Unidos, y eso le hace mucha falta, tanto a ellos como al resto del mundo.

Corea del Norte es una reliquia de la guerra fría, literalmente. Y sobrevive manteniendo en la ignorancia tanto a su gente como a los mismos visitantes extranjeros que logran viajar a Pyongyang. Porque si bien sabemos que los tours programados y las entrevistas pre-estudiadas con respuestas también programadas no son el reflejo de la realidad del país, en realidad tampoco sabemos cómo es en realidad la vida dentro del país. Y actos como invitar a la Filarmónica de NY a un concierto acartonado y sin el impacto que publicitaron tenía solo perpetúa su sitación. La de un país que no tiene razón de existir tal cual es.

A manera de coda, y dadas las revisiones literarias, tengo que leer a Bolaño (2666) y a Edith Wharton.

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