martes 14 de julio de 2009

Michael Bay - Transformers 2

Comencemos por un par de comentarios rápidos. Megan Fox está increíblemente buena; e indudablemente ésta es una película puberta. Lo primero es especialmente bueno, sobre todo si tomamos en cuenta que Michael Bay no duda en aprovechar las tomas para lucir sus atributos. El problema es que, queriendo mantener la clasificación de la película en B (o su equivalente), queda un poco limitada la exposición real; vamos, a nivel de fantasía adolescente. Lo que nos lleva al segundo punto, el hecho de que sea una película para un segmento de población en particular. Y que sirve para ponerla en contexto para una crítica sustancial; y que no sería un hecho completamente malo a no ser porque no es una película inteligente...

Me explico. La película es demasiado larga, principalmente porque pierde mucho el tiempo en cuestiones de relleno. El romance de los morros, los compañeros idiotas de la Universidad, los papás y sus estupideces, los robots gemelos, y sobre todo, y por mucho lo peor, el involucramiento excesivo del ejercito humano. Y no porque crea que éste tipo de elementos no debiera de existir, regresando a mi punto inicial, ésta es una película puberta y se le debe ver como tal, pero tampoco se debe exagerar... No estoy seguro que se debieron haber incluído TODOS, y, sobre todo, que se debieran haber usado de forma tan reiterativa. La película ya dura demasiado y deja mucho menos tiempo a las únicas dos cosas que verdaderamente valen la pena de ella: las peleas entre los robots y Megan Fox...

Las peleas son, por mucho, superiores a las de la primera cinta, ya que en ésta finalmente se alcanza a distinguir lo que sucede en pantalla. Sin embargo, la mayoría de los personajes son completamente inútiles... De los Autobots, solo Optimus Prime y Bumblebee hacen algo... ¡Entonces para que modelaron a los otros! Entre los decepticons, Devastator solo entra para uno de los peores chistes de la película. Un ataque modificando las señales satelitales, utilizar verdaderamente los poderes de los transformers conjuntamente o utilizar estrategias inteligentes son detalles que no hubieran demeritado la película frente a un público adolescente. Y si la hubieran hecho mucho, pero mucho mejor.

Una muestra de que, ni Michael Bay ni el escritor del guión (no se quien es, ni me quita el sueño saberlo) no tienen idea sobre tácticas de pelea o militares es su uso de los seres humanos. Entiendo que el ejército de E.U. necesite reivindicarse con el mundo, pero no creo que ésta sea la forma de mejor hacerlo. Mostrar como entran impunemente en territorios extranjeros no va a mejorar su imágen, ni verlos como "organizan" un ataque con un pequeño pelotón va a hacernos creer que la vida en Afganistán es un día de campo. Pero más allá de estas consideraciones, yo (y supongo que mucha gente estará de acuerdo conmigo) fui a ver la película por dos cosas: los robots y Megan Fox. Lo demás, especialmente con la frecuencia que lo usan, demerita un filme pobre desde un inicio.

lunes 8 de junio de 2009

Letras Libres Mayo 2009, Revisiones Literarias

Y, como complemento de el post anterior de la misma revista, éste podría titularlo "o de cómo escribir sobre lo que sí se sabe". Aunque definitivamente, eso no sea porque me hayan gustado perfectamente todos los artículos de la segunda parte de la revista. El primero en llamar poderosamente mi atención fue una revisión crítica de un poema de Mandelstam, quién, por cierto, es de los escritores rusos que no he tenido la oportunidad de leer. En mi opinión, este tipo de artículos deberían de ser la razón principal de la existencia de una revista literaria. Después de presentar una traducción del poema, hacer un análisis línea por línea de él, explicando las inflecciones del ruso que no son traducibles al español me parece la única forma de leer a cabalidad un poema en una lengua desconocida, por muy buena que pudiera ser la traducción.

Más allá de la trascendencia política del poema (el epigrama contra Stalin) me surgen dudas sobre los límites a los que llega la coherencia de un autor. Si bien es cierto que no se debe de subyugar el pensamiento o la producción literaria ante ninguna posible interferencia, también lo es que, en última instancia lo más probable es la vida propia. De cierta forma, Stalin, aún siendo el tirano que fué, tenía cierta consideración con los artistas. Y se podía escribir y trabajar en Rusia con enormes limitaciones, pero sin poner tu vida en un riesgo de terminación inminente, cómo lo hicieron Pasternak y Anna Ajmátova. Desconozco por completo las razones que pudieron llevar a Mandelstam a escribir un poema así, pero no creo que fuera la decisión más sabia, ni, en éste caso, la correcta.

Aprovechando la publicación de los diarios de Bioy Casares donde hablaba de Borges, aparecen un par de artículos sobre la relación entre los dos escritores argentinos. El artículo de Edwin Williamson es un excelente análisis del libro y de la situación, dando una revisión generalizada de la amistad que llevaron, haciendo énfasis en el papel de confidente que llevaba Bioy, y que es lo reflejado en los diarios publicados ahora. Si bien es un tema que ha sido tratado muchas veces, incluso en ésta misma revista, no deja de ser importante regresar a los escritores que verdaderamente valen la pena, sobre todo cuando una nueva fuente de información aparece. En lo personal, Borges me parece un escritor formidable, pero con carencias en su calidad de humano insalvables. Nada ni nadie le parecían bien en última instancia, e incluso Bioy no se salvó completamente de ese aire de superioridad que proyectaba sobre todo mundo.

Lo que vuelve todavía más sorprendente el artículo de Héctor Manjarrez sobre la visión de Borges sobre México, tal cual fue reflejada en los diarios de Bioy. Me parece un esfuerzo completamente inútil; Borges era un hombre amargado e insatisfecho, dificilmente tendría una buena opinión sobre algo, y menos sobre algo lejano... Y en lo personal, enviaría a la redacción de Letras Libres a revisar su hemeroteca, ya que en SUS revistas el año pasado, publicando los diarios de Salvador Elizondo, mostraron una imágen que no fue muy alejada del pensamiento provienciano de Borges, salvo con la excepción de que indudablemente, el argentino era genial.

sábado 6 de junio de 2009

J. J. Abrams, Star Trek

En general, como película palomera, para pasar un rato agradable con los cuates y "ñoñear" a gusto, la película cumple su cometido. Para los fanáticos de la serie y las películas, no es mi caso, ofrece una gran cantidad de material de discusión, como pude comprobar en la plática de la cena posterior a la ida al cine. Visualmente es espectacular, sin exagerar de más en el uso de los efectos especiales, como en Star Wars. Pero a mi gusto la cámara se mueve un poco más de lo necesario. Y en las escenas del espacio, puede marear. Y tomemos en cuenta que estoy acostumbrado a jugar videojuegos de primera persona.

El único pero que le pongo (aparte de la extensión de las aventuras adolescentes de los protagonistas, lo que puede ser perdonable), es su estado como ciencia ficción. Es cierto que es un homenaje a una película de los 50s, pero utilizar el conocimiento físico como era en aquella época es casi imperdonable. La cosmología ha avanzado enormemente, conocemos el espacio mucho mejor de lo que se sabía hace 50 años, y algunos de los conceptos ligados a las nuevas teorías darían lugar a historias de ciencia ficción fascinantes. Pero estamos acostumbrados a que las historias tienen que llegar a un público mayor, que ya no está dispuesto a hacer el gasto de entender un poco más lo que está viendo. Deberíamos obligarlo, el resultado valdría la pena aún más.

Letras Libres Mayo 2009, Contra el capitalismo

Pude haber agregado un epígrafe al título de éste artículo diciendo o de cómo escribir de lo que no se domina. Y definitivamente no es porque los artículos de sean malos. El de Amartya Sen es excelente, el de David Rieff da un punto de vista un poco más centrado sobre el posible cambio cultural provocado por la gran crisis financiera que vivimos, sobre todo en los países anglosajones que la promovieron, y el de Jorge Suárez-Vélez fue una sorpresa agradable. Esperaba una explicación simplista y no lo fue. Más bien encontré una descripción detallada de la cronología de la crísis. Sin embargo, el problema radica en que no me dicen nada de lo que deberían decir; me explico, la opinión de Amartya Sen ofrece un panorama excelente y una posible salida al conflicto, pero el artículo se publicó originalmente en la New York Review of Books, que es donde pertenece. Se agradece tener acceso a los escritos de un premio nóbel. Pero en éste caso preferiría un punto de vista más cercano a América Latina. Responder qué significa para nosotros ésta crisis. Algo como el artículo de David Rieff, pero tropicalizado. El excelente artículo de Jorge Suárez-Vélez no ayuda, porque únicamente es descriptivo, y para alguien que está dentro del medio y lee las noticias (soy lector de The Economist) no trae nada nuevo. No me explica los cambios que tiene en la cultura, política y economía de México en particular. Eso es lo que esperaría de un artículo en Letras Libres. Y no lo tengo.

jueves 4 de junio de 2009

The New Yorker, May 11, 2009, The Innovators Issue

El hecho de que la revista trate de un solo tema en específico la vuelve considerablemente más extensa de lo normal (un 40% aprox.) pero de cierta forma, vuelve su lectura más fácil, o, en determinado momento como este, la posibilidad de escribir sobre lo leído.

El tema, en este caso, es la gente innovadora; como tradicionalmente sucede en New Yorker, el énfasis se da en la gente y los individuos al momento de hacer un artículo, más que en el problema abstracto o en los grupos de gente involucrada. Por ejemplo, el primer artículo del tema pretende ejemplificar cómo, en una competencia, si el jugador en desventaja se resiste a jugar dentro de los esquemas tradicionales de juego en los que su oponente es superior, la probabilidad de que el gane se vuelve mayor a la de la pérdida con un equipo de Basketball juvenil de las ligas en E.U..

Y este es, con ciertas variaciones, el tema central de la revista; ya se trate de las niñas basketballeras, la conservación de arte contemporáneo, la mejora de escuelas públicas en Los Ángeles, la revolución de la neurología por un médico indio o la creación de cine de autor en China, todos comparten el tema de que tuvieron que modificar sus formas tradicionales de actuar en su área de experiencia para poder llegar a donde están y triunfar en su respectivo ámbito.

Pero otro punto me llama mucho más la atención, el costo que tiene poder realizar éste tipo de lucha o desarrollo. Si bien el equipo de Redwood City derrotó a rivales en teoría mucho más poderosas aplicando un cambio sencillo en el terreno (una presión de duela completa durante todo el juego) aplicarlo implica un gran trabajo. Para todo aquel que haya jugado basketball, y no me cuento entre los que lo han hecho bien, jugar con presión de duela es increíblemente cansado. Poderlo hacer implica una condición física impecable y una velocidad superior a la de tu rival. Después de todo, el equipo no estaba en completa desventaja, más bien sus ventajas estaban localizadas de forma distinta.

Pero centrándonos en los ejemplos más "serios", como el de Christian Scheidemann (el conservador de arte), Steve Barr y sus escuelas en L.A., Ramachandran y la investigación neurológica de punta (tiene una columna fija en Scientific American Mind), y el cine de Jia Zhangke, si bien su éxito parte de el cambio de enfoque que proporcionaron, en los indicadores que hablan sobre su vida personal, se presentan complicaciones graves. Uno de los detonadores del trabajo de Barr fue la soledad en que quedó después de la desintegración de su familia, Jia perdió su matrimonio porque prácticamente nunca veía a su esposa y Ramachandran tiene una familia en apariencia estable (su esposa escribe con él) pero no puede siquiera recordar la fecha de su cumpleaños. Y de cierta forma sucede lo mismo con su competencia de trabajo. Al convertirse ellos de cierta forma en los favoritos o los creadores de la política de su área, se convierten en el nuevo rival a vencer y su actitud no siempre será la mejor. Las respuestas a las cartas críticas de Ramachandran en SciAm Mind no son siempre amables, y las opiniones de Jia sobre las películas de Zhang Yimou están fuera de lugar. El hecho de que el otro creador chino tenga opiniones políticas, o formas de manejar sus opiniones, diferentes a las suyas, no justifica decir que sus películas no son buenas. Eso es blasfemar por fanatismo...

Recapitulando, es bien sabido que para tener un resultado verdaderamente exitoso, la mejor forma de lograrlo es estudiando el tema y atacándolo directamente, conforme a las necesidades particulares del caso. También que esto implicará mucho trabajo, mucho más que el que hubiera sido necesario con una respuesta estándar, y que a su ves esto traerá costos, que más vale intentar analizar desde antes. Y ese riesgo es el que todavía no sé si estoy dispuesto a correr.

martes 26 de mayo de 2009

The new Yorker may 4, 2008, Rwanda

Cuando comencé a leer el artículo pensé sería una descripción de un Estado fallido y con problemas latentes.  Tenía la impresión de que en un lugar donde hubiera ocurrido una guerra genocida hace tan poco tiempo difícilmente habría podido mostrar señales de reconstrucción claros.  Sorpresivamente, no es el caso.  Rwanda es un ejemplo ahora de integración entre sus habitantes.  Y el principal responsable de éste resultado podría ser Paul Kagame, el presidente de Rwanda y líder del grupo que derrotó a los  génocidaires Hutus.  Sin embargo, el hecho de que se apoyen en un hombre fuerte para mantener el orden no es completamente satisfactorio.  Si Kagame llegara a morir, o en el momento en que deje el poder, cómo ha declarado querer hacerlo en 2014, la posibilidad de regresar a las anteriores luchas étnicas será algo latente y que no podrá detenerse.  Recordemos el caso de Yugoslavia.  Después de la muerte de Tito, el equilibrio étnico en los balcanes continuó degradándose paulatinamente hasta la guerra de Kosovo; otro intento de limpieza étnica, dentro de Europa.

El hecho de que Kagame pretenda bajar del poder eventualmente y que no parezca un dictador hambriento de poder podría marcar la diferencia.  En ese caso, Rwanda se convertiría efectivamente en un oasis de convivencia enclavado en África central, y un modelo a seguir para sus vecinos.  De fallar, tendríamos una lucha étnica continua, con un posible intento de revancha de parte de los Tutsi o una continuación del genocidio de parte de los Hutu.  Desde mi punto de vista, no podemos darnos ese lujo, pero en lo que a nosotros concierne, únicamente nos queda esperar que esa pequeña esperanza que puede ser el gobierno de Paul Kagame florezca.

lunes 25 de mayo de 2009

Robert Stone y las entrevistas de Paris Review

Como parte de la maravillosa suscripción a The Paris Review me llegaron dos libros de regalo con algunas de las muchas entrevistas que se han publicado en la revista a través de los años.  Hoy le tocó el turno de leer a Robert Stone, a quién, desgraciadamente, no he leído.  Independientemente que con éste tipo de fuentes uno toma conciencia de todas las carencias literarias que posee, leer una entrevista a un gran escritor siempre será gratificante.  Espero pueda en un futuro, relativamente cercano, leer alguna de sus novelas.  El intento que describe en la entrevista de ejemplificar los grandes problemas filosóficos a través del entorno de las novelas, cómo la pregunta fundamental metafísica de Heidegger, y pensar que un conflicto o una relación amorosa son modelos de explicación para la pregunta me cautivó.  Más no podre decir hasta que lo haya leído realmente.